He vivido tanto la cima del éxito como el abismo de la desesperación. El 15 de diciembre de 2010, en plena crisis económica, pasé de ser un empresario exitoso a enfrentar la ruina: sin poder pagar la luz, con cheques de asistencia social y el riesgo de perder mi hogar.
Ese golpe me abrió a un despertar espiritual inesperado, donde descubrí que la verdadera riqueza está en el equilibrio entre lo material y lo espiritual.
A través de la meditación encontré la calma para atravesar la tormenta y la claridad para transformar mi vida. Hoy, ese camino me ha llevado a dedicarme a servir a quienes buscan lo mismo: paz, sentido y plenitud.